Historias del balón. “Pecoso” Correa, el luchador, el líder

Andrés Felipe “Pecoso” Correa, el capitán del Once Caldas en los últimos años, es un ejemplo de tenacidad, de lucha y de autosuperación. Su formación como deportista empezó de niño como un esfuerzo de personas de su barrio por cambiarle la cara al sector y por darles entretenimiento sano a los niños.

A los 17 años se probó en el Deportivo Independiente Medellín pero lo descartaron por la estatura, renunció al fútbol; volvió a sus estudios, hizo su vida, matrimonio, hogar, familia, trabajo. Siguió jugando como aficionado y a los 25 años se le dio la oportunidad de debutar como profesional.

Su historia inspira y sirve de ejemplo para quienes se resisten a renunciar a sus metas. El “Pecoso” narra cómo se hizo futbolista profesional y cómo se formó como el ser humano que hoy motiva a muchos a seguir luchando por sus sueños.

“Soy de una una zona difícil por la violencia, me encaminé en el fútbol por el apoyo de algunas personas del barrio que quisieron contribuir a quitarle la mala fama al sector y formaron una escuela de fútbol en el barrio 19 de Abril, el fin era sacar a los jóvenes de la violencia, fue una oportunidad que aproveché porque me hacía bien”.


“Con el tiempo fui uno de los más insistentes de mi barrio, el único que quiso seguir en el fútbol; de 17 años me presenté en el Medellín, me fue bien, marcaba diferencia, la estatura no era tan buena, unos técnicos me dijeron que necesitaban basquetbolistas para volverlos futbolistas, pensé que el fútbol no era para mi y me concentré en mis estudios”.

La oportunidad 

“En Medellín en un torneo aficionado vacacional hice muchos goles jugando como central, en el equipo mío estaba el utilero del Itagüí que le habló de mi al técnico quien le dijo que me llevara a entrenar. Pensé que lo peor sería que me dijeran que no, esa noche casi no duermo, al otro día fui y el técnico me entró a la práctica faltando como 10 minutos para terminar, me dieron un uniforme muy grande, la camiseta me llegaba a las rodillas y la pantaloneta parecía un mocho, me puse todo con muchas ganas, fueron los mejores 10 minutos de mi vida porque gracias a ellos estoy donde estoy, en ese momento tuve 2 acciones de pelota quieta que fueron goles míos, me dijeron que volviera y me aceptaron en el equipo”.

“Eso le dio un vuelco total a mi vida porque ya estaba casado y trabajaba, tenía a mi hija María Fernanda, tenía que llevar el sustento a la casa y el equipo no me ofrecía salario, sólo la oportunidad de jugar fútbol profesional. Mi esposa y la empresa en la que trabajaba me apoyaron, fue algo que disfruté pero nada fue fácil, fue un aprendizaje muy grande para que más que futbolista sea el ser humano que soy, todo lo que he hecho lo hago con amor”.

“Jugar al fútbol profesional fue un milagro, una bendición, el favor y la gracia del Señor, pude debutar de 25 años, en el año 2010, allí empezó mi carrera como profesional”.

Debutante a los 25 años

“El profesor Álvaro de Jesús Gómez, a quien recuerdo y le agradezco mucho, me dijo que no iba a ser fácil porque éramos 6 centrales. El profesor veía mi sacrificio, mi lucha constante y mi compromiso, entonces me preguntó que qué otra posición sabía hacer y le dije que de volante, me puso en el entrenamiento y le gustó”.

“El día antes de mi debut el profesor me concentró, me hicieron muchas bromas los compañeros, todo lo recuerdo con cariño, en el partido íbamos 2×2 y en la tribuna estaba mi familia con pancartas, el profesor me llamó y me entró como volante, me fue muy bien, logramos hacer 2 goles para ganar el partido, fue un debut soñado, todos mis compañeros me felicitaron, fue un gran día”.

“Se me abrió la puerta y para mantenerla abierta seguí trabajando con dedicación, entrenando bien, disfrutando cada entrenamiento, motivado, respetando la autoridad y manteniendo la pasión”.

“El mejor negocio de la vida son las buenas relaciones, el fútbol en lo deportivo me ha dado más tristezas que alegrías, en lo personal me ha dado más alegrías, hasta de las derrotas he sacado cosas buenas, el fútbol me ha dejado grandes amistades y muchas enseñanzas”.

“Las oportunidades son para aprovecharlas. La prioridad siempre debe ser jugar, disfrutar y ser feliz. El talento sólo no alcanza. Hay que poner amor y pasión en lo que hacemos y estar muy comprometidos”.

Andrés Felipe Correa Osorio, jugador antioqueño de 36 años, con más de 380 partidos en la primera categoría, con 25 goles marcados, 2 títulos y 6 subtítulos del fútbol profesional colombiano, es hoy el capitán del Once Caldas, un líder natural del equipo, un modelo a imitar para los jóvenes de las fuerzas básicas y uno de los jugadores más respetados y admirados por los aficionados.